Tuesday, December 8, 2009

RENCOR

ARTURO FAMILIAR

Ante su agravio realicé la peor de las venganzas: me casé con ella.

Monday, November 30, 2009

CARAMELOS Y BOLITAS

En la reunión editorial de Café Literario decidimos afinar un par de proyectos para 2010. Los invitamos a participar con su talento y pluma.

Libro de bolsillo Siete Pecados:

Enrique Layna-Pereza
Esteban González-Lujuria
Artemisa-Soberbia
Sergio Dosal-Gula

Quedan: Avaricia, Ira y Envidia.

Libro de bolsillo Siete Virtudes.

Todos disponibles: Diligencia, Castidad, Humildad, Caridad, Paciencia, Templanza, Compasión.

Los textos no deben ser mayores de 5 cuartillas.

Publicación: Marzo-Abril 2010

Antología Bicentenario.

Narraciones sobre acontecimientos y personajes poco conocidos y desconcertantes del movimiento de Independencia y Revolución.

Textos no mayores a 10 cuartillas

Publicación: Agosto-Septiembre 2010

La convocatoria está abierta y esperamos sus propuestas. Los textos serán recibidos en el correo estebanvoz@yahoo.com

Un abrazo a todos, los esperamos el próximo 12 de diciembre en la librería Voces en Tinta, a las 19 hrs, Niza 23 casi esquina Hamburgo, para la presentación del libro Parafilias, y el 18 de diciembre en el Café Literario, Av. División del Norte 3421 para nuestro brindis navideño.

Saludos.

Monday, November 2, 2009

Convocatoria Café Literario Editores‏


Café Literario Editores invita a diseñadores, fotógrafos, ilustradores, escritores y poetas a sumarse a este proyecto editorial.

Café Literario Editores es una editorial independiente que ofrece un espacio para que jóvenes escritores expresen sus ideas sin limitaciones ni censuras. Cualquier tema es bienvenido en nuestras páginas.

Del mismo modo, invitamos a ilustradores, fotógrafos y diseñadores con interés de formar parte de nuestro equipo.

El equipo editorial de Café Literario Editores se reúne todos los martes de 19 hrs a 21 hrs en el Café Literario, Av. División del Norte 3421 casi esq. Museo (estación del tren ligero Xotepingo). Tel. 1674 4113


Un cordial saludo

Esteban Raymundo González

Sunday, October 18, 2009

MEMORIA


ARTURO FAMILIAR

Uno.

El tiempo no existe, sólo hay acontecimientos que en realidad no transcurren; se superponen. La memoria no distingue momentos, sólo son escenas que se repiten, que se perpetúan.
Recuerdo por ejemplo a Josefa. La recuerdo enorme desde mi infancia (intuyo que es mi infancia), sus grandes pechos me acercaban el calor que me negaron mis padre. Sus grandes brazos fueron el refugio de tantas tardes, cuando a escondidas me acercaba a ella buscando el consuelo en contra del regaño.
Josefa, mi nana, era más que las caricias, más que canciones de cuna. Era también historias de aparecidos que luego poblaron mis noches de pesadilla, leyendas de espanto de su propia infancia en un pueblo que nunca conocí.
Por las noches cuando mis padres viajaban (casi siempre), ella me sentaba en sus piernas y me contaba de espectros en los cruces de caminos, de chaneques que ahogaban a hombres y mujeres, de historias con fantasmas (pero sin tesoros).
De ella conocí la historia de la llorona, la mujer que ahogó a sus hijos; recorrió (por siempre) los pueblos y los campos clamando por ellos. Conocí de las ondinas de los lagos, que seducen hombres y los pierden en las profundidades del agua, de extrañas mujeres que extravían a los hombres en las selvas.

Dos.

Recuerdo más. La casa vieja donde me refugié cuando estudiante. Me la prestaron los padres de un amigo el mismo día que escapé de mi casa. Ellos me advirtieron que era casi inhabitable, pero que sería para mí sólo.
No hubo condición para el préstamo; podría vivir en ella todo el tiempo que quisiera. Allí conocí el miedo; no el miedo de las pesadillas. Conocí el miedo de la soledad, el miedo de la libertad.
También conocí el deseo y el placer que brinda el cuerpo femenino. Fue Susana. Estudiábamos juntos la preparatoria. Recuerdo la sorpresa al desnudarla y descubrir la piel tersa de su vientre, sus pechos firmes, sus muslos, su pubis.
Susana y Josefa perviven en un mismo instante. Sólo las diferencian mis sensaciones. A ninguna de las dos las he vuelto a ver. Josefa se fue a su pueblo una madrugada y yo quedé sólo. No hubo despedida. Susana dijo un adiós, también un no te quiero. La vi dos o tres veces más, pero de lejos.


Tres.

La memoria. El presente es el vértigo, un torbellino que nos envuelve. Luego es la memoria. Recuerdo mi primer apartamento, las tardes de cerveza, los largos días de alcohol, crudas y curas. La música fuerte, el rock, la salsa, el baile.
Y Matilde pegando su cuerpo al mío, sus pechos presionando mi pecho, su boca con sabor a cuba, el perfume de su piel, su mano buscándome el pene, los amigos allá y nosotros compartiendo el toque.
Irma ya no quiso irse. Desperté con ella a mi lado, profundamente dormida. Juntos nos curamos con barbacoa y las cervezas. Recuerdo sus escenas de celos diluidas en el caos de la pasión.
La dejé una tarde. Ella leía. Guardé unos billetes y salí. Nunca la volví a ver. Mi libertad me salió cara; mi ropa, mis muebles, mis discos, mis ahorros, algunos poemas y su cuerpo fueron el precio.
Ella también es mi tiempo. El presente, ese tornando de sucesos que nos envuelve, también es la memoria. Son tantas las mujeres que conviven en un mismo instante que ya no sé cómo diferenciarlas.

Cuatro.

Pero hay una, en especial, que de pronto es todos ellas, que las envuelve y las domina. Es el calor y protección de Josefa, el deseo de Susana, la pasión de Irma, la lujuria de Irene, la perdición entre las piernas de Amanda, la marea de mujeres que se mantienen en mi vida.
La conocí no sé cómo. De pronto aparecen ahí y es todas ellas. Las piernas son de Amanda y de Ella, el deseo es por el cuerpo recién descubierto de Susana y por el de Ella. Irene es la lujuria, la lujuria también es Ella, y el rostro de todas es el de Ella. A veces la memoria misma es, Ella y Ella es el tiempo.
Borges habla del Yahir, en su relato el yahir es una moneda. Una moneda que se introduce en su pensamiento y que se convierte en su pensamiento. Para mí es Ella.
Digo Ella porque desconozco su nombre.


Cinco.

Poco a poco ella se ha ido apoderando de mí No es el enamoramiento. Quiero decir, es una obsesión o más que eso; ella se ha convertido en mi pensamiento. No es que sólo sea Ella, sino que Ella está en todo.
No quiero repasar estas líneas. Creo haber escrito que el tiempo no existe, que los sucesos se superponen, que el presente es una vorágine de hechos incomprensibles, pero que se insertan en la memoria. Creo haber escrito también que todas las mujeres que han aparecido en mi vida siguen presentes. Y siguen, pero Ella está en todas.
Intento ser coherente en la incoherencia de mi vida. Desde hace algún tiempo habito la enorme casona familiar. La casona familiar. La casona que abandoné en mi adolescencia y que me dejaron mis padres (único legado útil en su historia).
He traído a muchas mujeres a esta casa. No he permitido que ninguna de ellas se quede (pero habitan mi memoria). Me gusta que esta casa sea mía. Eso quiere decir tener el campo libre para vivirla, para pasearme por sus corredores y sus cuartos.
Ahora no estoy solo. Ella está también. No quiero decir está en mi memoria; su presencia es parte de la vorágine del presente. Ella está, lo intuyo, en los salones, en los corredores, tras las puertas.
Ella ha estado (creo que el transitivo es la forma más correcta del verbo estar) rondando mis pasos, ha tejido una sutil red en torno a mí. Soy su presa. Lo soy desde que me crucé con Ella en algún punto de esta ciudad y en el que intercambiamos miradas fugaces.
Si Ella es todas las mujeres de mi vida, he vivido con Ella el deseo, el placer, la lujuria de tardes y noches, la calma de los días soleados, el refugio a mis angustias, mis angustias mismas, las nostalgias, ellas son Ella.


Seis.

Hace rato llamó a mi puerta. No a la principal. Llamó a una puerta olvidada. Fueron tres golpes breves. Poco después otros tres. Ella sabe que los oí, no necesita seguir llamando.
Estas líneas son el testimonio de otra vida. Dentro de unos momentos seré otro. Mi memoria seguirá, los hechos continuarán habitándome (quizá las buscaré). Yo no seré el mismo; ahora mismo ya no soy el mismo.
Ella espera. Sabe que abriré la puerta. No siento en ella impaciencia. Por mi parte, yo sé que al abrir seré completamente de Ella (¿pero en este momento no lo soy ya?, ¿acaso si abro la puerta no es porque ya soy de Ella?). La deseo.
Antes de dejar estas líneas vale una última reflexión; el tiempo es sólo una forma verbal que sirve para ordenar las ideas.
Dejo el escrito y acudo a su llamada.

Tuesday, October 13, 2009

INVITACION

Amigos:

La FIL del Zócalo reinició con todo este sábado pasado. El próximo viernes 23 se realiza la Venta Noturna: editores, autores, poetas y libros, libros y más libros ¡Descuentos especiales en todos los sellos hasta las 00:00 hrs!

Además, el miércoles 21, a las 12 del día, en el auditorio Rosario Castellanos, se presentan las novedades editoriales de Café Literario Editores.

Organicemos un guateque literario para este próximo viernes y cambien de vicio: ¡Compren libros!

Un cordial saludo, Esteban González.

Sunday, October 11, 2009

SONRIE, JESUS TE AMA (RETO CON MOEBIUX)

YSOBELT NASKY

Cuando Gina cumplió ocho años su padre le regaló una granja de hormigas. Y al principio le había gustado, se sentaba a mirarlas andar de un lado a otro. Le resultaba gracioso verlas encontrarse de frente, moviendo las antenas y pasando de largo. A veces llevaban cosas de un compartimiento a otro, incluso, cargaban a las muertas y las depositaban en el mismo lugar que los deshechos.

Luego se aburrió, era siempre la misma melodía rápida y su amor por dichos insectos fue equiparándose con el odio. Digamos que su balanza estaba equilibrada entre esos dos sentimientos. Un día, el mismo en el que le habían dicho que era una superdotada, fue hacía la granja y les dijo, que más les valía rezar por ella, y mantenerla contenta, pues en cualquier momento podía girar su mundo.

“No tengo todo el control de vuestros pasos, pero puedo asfixiarlas con este dedo”. Veinticinco años después la granja había desaparecido y Gina se miraba en el espejo. El amarillo de su piel delataba la hepatitis y aunque buscaba alguna vena sana no encontró nada. Tenía sobre el lavamanos la dosis de heroína, la dosis que pensaba chutarse para celebrar un cumpleaños más.


Aquella búsqueda de venas no colapsadas dio paso a un exhaustivo reconocimiento de su cuerpo. Los pechos no eran más que piel flácida, y allí, de pie, vio sólo a una anciana. Le faltaban dientes, los pocos que allí anidaban estaban negros y casi sueltos. No podía mantenerse derecha y sus huesos parecían querer escapar a través de una fina capa de piel.

Deseó con toda su alma poder creer en dios, lo necesitaba tanto como el pinchazo y es que sólo quería tener a quién echarle toda la culpa.

“Yo nunca recé por ti, cabrón de mierda”, gritó mientras desordenaba toda la habitación, aunque poco se notaba, pues hacía ya bastante tiempo que vivía en el caos. Recordó aquella vez cuando descubrió que algunas de las hormigas que depositaban en el cajón de los desechos, aún vivían.

“Sois unas hijas de putas”, había dicho en esa ocasión, aunque luego se divertía hiriendo a alguna de ellas sólo para pillar el momento en el que las dejaban pataleando en el pozo con olor a amoniaco.

Bebió un trago largo de vino, encendió un cigarrillo y se sentó a esperar.

“No te voy a dar el gusto de patalear jodido hijo de perra, vas a tener que venir a buscarme y llevarme a un sitio aún peor si es que quieres que me cague en los pantalones, y más vale que te esfuerces porque ya he olido bastante de esta jodida granja”.


Una mosca se posó sobre uno de sus parpados y a continuación sintió un golpe seco en la nuca. Su cabeza chocó contra la pared y al girarse lo vio.

Era un hombre con barba blanca y traje. Al verla allí, escupiendo sangre, se pasó una lengua excesivamente roja sobre los dientes superiores.

“Me has llamado”, dijo a la vez que una sonrisa se le extendía por toda la cara.

A Gina le pasaron muchas cosas por la mente mientras lo veía, se fijó en los dientes amarillos, en la mueca libidinosa y en la mano que comenzaba a bajar hasta la bragueta.

“Hijo de…” perra, terminó el hombre que ahora daba rienda suelta a su mano. “Vamos Gina, pensé que eras más lista, estoy aquí ¿y sabes?, yo también soy un superdotado”.

El hombre le mostró su pene y rio.

“¿Por qué?, dejó escapar Gina con la voz tomada.

“Digamos que yo también me aburría y bueno, te ha tocado. No creas que eres especial, ha sido sólo la suerte, el azar, ya sabes ¡De tin marín de do pingüé, cucaramacara, títere fue!”.

Gina había hecho lo mismo con sus hormigas y una punzada de dolor le agujereó el vientre.

“¿Lo recuerdas verdad?”.

Ella asintió con los ojos cerrados y mueca de asco. El hombre seguía masturbándose.



“¿Pero sabes?”, dijo imitando la voz de Clint Eastwood, “tuve suerte, siempre me han gustado las putillas como tú, y sí, soy DIOS, con mayúsculas”.

“Pues entonces asfíxiame de una jodida vez, DIOS con mayúsculas”.

“Primero deja que me divierta un rato, no vas a negar ahora que me has retado”. Y fue una afirmación.

“¿Qué quieres?”

“Verte patalear de verdad, sería fácil, muy fácil, dejarte sin la dosis y con un mono de campeonato, pero lo que yo quiero es algo más real, amiga”.

El hombre se acercó a su cara hasta que sus narices se rozaron, aspiró profundo y luego la beso introduciendo una lengua que a Gina se le antojó con la misma textura que la mermelada. Intentó retirarse, pero él no la dejó, en su lugar la llevó hasta el baño, donde la arrojó contra el lavamanos y dejó inconsciente.

Lo que Gina observó cuando despertó era su mismo cuarto de baño, sin embargo lo veía desde una perspectiva casi aérea. La jeringuilla seguía sobre el lavamanos y el espejo le devolvió la imagen de sus pies clavados a un trozo de madera. Le costaba respirar y al ladear la cabeza descubrió su mano atornillada de igual manera.

Escuchó el rumor de la piel rozando la piel y pudo, al fin, ver al hombre que seguía tocándose, por su expresión notó que estaba a punto de acabar y un gemido después se corrió.

Gina se carcajeó en su cara, y dijo que aquello no la asustaba en lo más mínimo, que estaba harta de ver cosas como aquella y que el artificio de la cruz le resultaba demasiado infantil.

El, con la misma calma, se limpió la mano sobre el vello p
úbico de Gina y le dijo que las cosas se iban a poner peor, que sólo tenía que esperar.

“Vas a tener que esperar, y después de eso seguirás esperando, me voy a divertir mucho contigo”.

Le costaba llenar los pulmones en aquella posición y volvió a desmayarse.

Gina despertó sobre el piso y estaba sola. Se miró las manos y vio los agujeros traspasando la carne.

No recordaba nada.

Thursday, October 8, 2009

ANTE TU TUMBA

LUIS FELIPE PACHECO

Hay tres oraciones que siempre me mantendrán unido a ti. Cada una es de cada tarde de nuestra relación frente al mar.

Primera tarde:

Me gustan tus ojos.

Segunda tarde:

¡Me voy a venir! ¡Me voy a venir!

Tercera tarde:

¡No frena! ¡El coche no frena!

Wednesday, October 7, 2009

CURSO EDITORIAL

A todo el personal se le invita al Curso Taller de Producción Editorial dirigido a la creación de revistas. Tendrá lugar a partir del próximo sábado 10 de octubre en Regina 118-5, Centro, a dos cuadras del Metro Pino Suárez, entre las 2:00 y las 6:00 de la tarde.

Personas interesadas favor de confirmar con Huberto Suárez a:
huberto_suarez@yahoo.fr

Sunday, October 4, 2009

MUERTE EN EL CH(E)AT

Al despertar Goyo Sarsa se sentía muy pequeño, inferior. Solo. Quiso tener al lado no sólo la almohada, sino alguien con quien comentar su sueño. Quizá, aburrido, contar de su tristeza. De cualquier modo tomó al cojín de "la cintura", le pintó una carita con plumón y le platicó. Tan pequeño se sentía ese día que el agua de la regadera la percibía como si fuera una cascada. Se vistió y al salir era ya tan pequeño que ni siquiera tuvo que abrir la puerta para el efecto. Salió por abajo. Como las cucarachas. De hecho se topó con una que ya había conocido el día anterior, supo que era la misma porque le faltaba una antena. Ayer casi la había asesinado, de no haber sido porque miró al suelo --gracias a su depresión-- ya no existiría la pobre. Ese día, más tarde, encontró en su sandwich una especie de extraño y duro cabello, que hasta ahora entendía que era la antena faltante. Al ver al insecto lo saludó. Buenos días cucaracha. Buenos días don Goyo. Ahí le dejé comida, afuera del refri, estoy tan deprimido que no tuve fuerza ni altura para guardarla. La única diferencia que tengo con una cucaracha es que ellas entran mientras yo salgo. Una gran ola de optimismo sacudió su mente. Al menos no soy Gregorio Samsa, pensó.

Goyo caminó como todos los días hasta su oficina. Bueno, no fue realmente como todos los días, pues esta vez el camino le pareció más largo, pues el era más pequeño, pero fue creciendo durante el trayecto hasta que al llegar a su escritorio tenía su tamaño natural. Era respetado, era el único funcionario no corrupto de las ventanillas. Había sacado el año anterior el premio de la Anticorruption Watchers Foundation al funcionario menos deshonesto. Lo colgaba con orgullo en una de las paredes. Ay sí, se cree mucho sólo porque es honrado. Ay que tipo. Es una cucaracha. Se oía en los pasillos. No soy una cucaracha, pensaba. Lo peor es que ni siquiera me creo mucho, repensaba.

Su tristeza ganaba de nuevo terreno hasta que amainó cuando de pronto hizo una reflexión heroica:

Si soy tan pequeño, entonces, ¿cómo puede caber en mí tanta soledad? ¿Puede acaso un recipiente contener un objeto mayor que él mismo? Ja. No puede ser. Es decir, o no soy tan pequeño como pienso, o bien mi soledad no es tan grande.

El triunfo de la inteligencia sobre las demás cosas iluminó una sonrisa en su rostro. Estuvo pensando todo el día en la que ya había llamado para sus adentros, paradoja de Sarsa. Mientras tanto, atendía al público, sorteaba las miradas agresivas de sus compañeros. Aquella contradicción parecía como una ventanita al mundo. A su problema moral se añadía el insoluto asunto matemático. Pero de cualquier manera necesitaba cambiar el cojín aquel por alguien con quien platicar sus penas. El día trascurrió con altibajos.



Ni siquiera tenía hambre. Eran las ocho. Se conectó al internet y entró al chat. La suave brisa de optimismo que a veces lo remojaba le salpicó de pronto. Se acordó que sí tenía amigos. No es que no los tenga, sólo es que son virtuales, por eso la soledad no es más grande que yo. Vio a Bilma, a quien conocía desde hace años atrás gracias a una comunidad virtual de jazz, casi siempre se escribía con ella y se decían “hermanitos”. No podía tocarla o mirarla, sólo leer la recodificación binaria y distante de lo que ella había teclado, a quizás decenas de kilómetros, en otro teclado. No podía tocarla, pero se conformaba con teclearla. Le excitaba a veces saber que estaba leyendo la misma letra “i” (código 161) que ella había escrito. Finalmente era una especie de contacto íntimo pero distante.

Le platicó todo. Ella le contestaba con monitos en la pantalla llorando. El virtualismo se volvía virtuoso pues lo hacían llorar. Ella le contestaba con caritas sonrientes.

BAMOS, LA VIDA NO ESTAN DIFISIL, VEME A MI, LLENA DE EXITO, ES KE TU TAMBIEN PUEDES…. ¡!!! VAMOS ÑIÑI.

ES QUE NO PUEDO... :(

SI PUEDES ... :)

NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :) NO :( SI :)

Así la red atrapó una nueva batalla campal entre las fuerzas del optimismo :) contra las fuerzas del pesimismo :(.

Luego vino la fase argumental, donde Bilma lograba desentrañar tres puntos:

1. A BIDA ES KORTA PERO SE ACABA

2. LO IMPORTANTE ES LA FELISIDAD

3. EL SER HUMANO NACIÓ PARA SER FELIZ

Como buen terco no hizo caso y se fue perdiendo en la depresión. A las 2:00 de la mañana había tomado la decisión de suicidarse. Y Bilma continuaba en la etapa argumental.

NOOOOO GOY NO HAGAS ESO... ERES MI HERMANITO. AY NO SEAS GACHO GOY, YA EH. ENTONCES CON QUIEN VOY A PLATICAR EN LAS NOCHES. ESTE JUAN SIEMPRE ME QUIERA LLEVAR A MOTELES VIRTUALES Y YA ESTOY HARTA.


Pero Goyo escribía en serio. Entró paralelamente a:

WWW.ASSISTTOCOMMITSUICIDE.:(.EDU

Porque la muerte es el principio de la verdadera vida...

Entró al menú de recetas. Después de leer los ingredientes e instrumentos, fue a la cocina por un cuchillo y un poco de veneno para cucarachas. Una cucaracha lo observó y en vez de que él la pisara le dijo: “sí, tu droga, ya se que te gusta y no te mata, pero a mí sí me matará”. Regresó al teclado. Quizá buscando más motivos para fortalecer su decisión.

ADIOS BILMI ;(

Se sirvió hielos en un vaso y comenzó a echar veneno. Si me voy a joder al menos que sea como todo un señor. Acomodó el cuchillo con masking tape a la mesa para poder escribir mientras hacía sus últimos movimientos. Continuaba la lectura de las instrucciones de la página educativa. De pronto salía publicidad de herramientas de perforación, armas y libros de los poetas malditos. Aparecía una leyenda con el spam, “haz tu última compra ahora”. Abajo, los logotipos de Mastercard. Se las arregló para poder escribir aún con dificultad.

BILMA, ESTOY A PUNTO DE HACERLO, RECUERDA QUE EN MI TUVISTE A UN AMIGO :(

AYYY GOY YA, NO BROMEÉS. ¿NO TE SABES EL CHISTE DE LADEGOYO? ME ESTÁS ASUSTANDO CHAVITO. EN SERIO.. TE LO SUPLICO... ES QUE ERES... TU ERES....

BILMA, RECUERDAS CUANDO TE DIJE QUE ME ESTABA ENAMORANDO

SI ERMANITO YA POR FAVOR, NO AGAS ESO QUE QUIERES HACER, LA VIDA SIN TI... ES QUE TU...

ERA DE TI. ESTABA ENAMORADO DE TI. DE TU ROSTRO PERFECTO. DE TU JUVENTUD. DE TU INTELIGENCIA. DE ESA FAMILIA TAN HERMOSA QUE TIENES.

GOY... NENE YA...

TUVO QUE VENIR EL TARADO DE JUAN ARRUINARLO TODO A LLEVARTE A ESOS MOTELES VIRTUALES TOMANDO VIAGRA VIRTUAL SUPONGO QUE EN UN AUTO VIRTUAL



Goyo comenzó a desangrar mientras sentía por su esófago un ardor sin precedente. Según la página de asistencia al suicidio, le quedarían algunos cinco minutos de vida suficientes para pasar al botón de "¿Arrepentido?". La pantalla se llenó de sangre. Se untó sangre en los labios y suplicó:

BILMA POR FAVOR PON TU FOTO, ESA QUE PONES LUEGO, QUE SE TE VE UN POCO EL PECHO

Bilma del otro lado, mientras lloraba, puso una foto. Goyo abrazó la pantalla y besó con marcas ensangrentadas la boca que aparecía en el monitor. Apretaba con tal fuerza que salía más sangre a borbotones. Entonces dejaba de ejercer presión. Quería una muerte lenta, como la que le habían prometido en el suicidio asistido.

Por favor –dijo Goyo con la voz muy débil mientras también lo escribía-, haz lo que nunca quisiste, conecta tu voz.

NO PUEDO NENEEE, TU SABES QUE NO PUEDO...

SI PUEDES, AQUÍ DICE QUE TIENES EL EQUIPO, ANDA, QUIERO OIRTE, ME ESTOY DESANGRANDO, HÁZLE ESE FAVOR A UN DESAHUSIADO, PERMITE QUE MUERA FELIZ, POR UN DÍA, UN DÍA DE FELICIDAD POR TODO LO QUE TUVE DE DOLOR

Bilma hizo caso y habló.

DISCULPA MI VOZ, ES QUE TENGO GRIPA Y ESTOY UN POCO RONCA ADEMAS ESTOS APARATOS SEGURO QUE MODIFICAN TODO.

VAMOS QUE IMPORTA ESO AHORA. POR FAVOR, CONECTA TU WEB, NUNCA HAZ QUERIDO, HÁZLE ESE FAVOR A UN DESAHUCIADO

Tras mucho ruego y cuando ella vio que finalmente eran sus últimos minutos con vida y que no podría morir tranquilo sin ver cumplido su último deseo, conectó la Web Cam.

PERO QUIEN ES USTED, LLÁMELE POR FAVOR A BILMA, SE LO SUPLICO

YO SOY BILMA. DISCULPAME. TE LO QUERÍA DECIR. FUE HASTA AHORA, DIGAMOS QUE LAS PRISAS ME AGARRARON. NO SOY TAN JOVEN VERDAD. Y QUIZA MI BELLEZA NO ES LA PROMETIDA. LA VERDAD ES QUE VIVO EN LA ABSOLUTA SOLEDAD... SIENTO MI PEQUEÑEZ TOTAL. Y HUBIERA QUERIDO HACER UNA VIDA CONTIGO, PERO NUNCA TUVE EL VALOR PARA DECÍRTELO.

Goyo comenzó a empequeñecer de nuevo, quizá por su condición de ser empequeñecible, o quizá simplemente porque la falta de sangre hacía disminuir su volumen. Cayó al suelo. En la pantalla se veía a Bilma, su pecho, sus manos, y algo de su rostro en llanto. Goyo tuvo algunas energías todavía para picar en el ícono de quejas en www.asssisttocommitsuicide.:(.edu.net y así mandar una última sugerencia: NO MAMEN.

Thursday, October 1, 2009

DERRETIMIENTO GLOBAL