Monday, April 5, 2010

EL DOCTOR


TONATIUH MEANEY

Hoy como siempre desde que entré a la licenciatura en geografía, amanecí mareado. Al levantarme comprendí que nuevamente este concepto de "levantarse" quedaría convertido al simple intento. A lo mucho, con suerte, lograría levantarme el ánimo. Logré bañarme tras numerosas acrobacias. Al principio de todo esto usaba la tina pero ahora hasta temo no poder salir y ahogarme.

Hoy tomé a la pared como si fuera una puta. La manoseé de piso a techo buscando la siguiente puerta. Mi vista nublada. A pesar de todo, con ayuda -no impaga- de varias personas, logré llegar con un nuevo doctor, me dicen que éste sí es el bueno. Que no es nada neurológico, que mi sangre está bien, mis piernas también, lo endocrinológico descartado, mis músculos sin problema, ningún tipo de cancer ni enfermedad tropical, que hasta mi presión está bien. Ya me han hecho los 268 exámenes que anuncia el laboratorio. He gastado toda la herencia que me dejó mi madre en eso. Los del laboratorio me aman. En cuanto llego me tratan como un rey. Algo bueno tenía que tener todo esto.


Todo empezó cuando comencé a estudiar geografía. Quedé impactado de todas las teorías, de la evolución del pensamiento cartográfico, del descubrimiento de América. El psicoanalista dice que tengo complejo de Edipo y que eso me ata a la madre tierra. El bacteriólogo dice que comí tierra. Y el sacerdote dice que si sigo así estaré en poco tiempo bajo tierra. Pero nadie logra hacerme sentir bien.

Dicen que este doctor si me curará. No es doctor en alguna disciplina médica. Es doctor en geografía como yo quiero ser algún día. Me pregunta sobre la tierra. Me pregunta cómo es mi mareo. Y me dice que estoy mareado porque la tierra gira. Que todos vivimos mareados pero no nos damos cuenta. Que la vida es el continuo mareo. Que no me preocupe. Pero que nunca acabará, sólo queda la costumbre. Si logro acostumbrarme a la velocidad pronto estaré bien. Cuando me dice a que velocidad gira la tierra me dan más náuseas y casi vomito. 1,690 Km/h. Casi 5 veces más que el Lamborgini Diablo. Pero no es un movimiento acelerado. Trato de correr en sentido contrario para pero no alcanzo los miles de kilómetros por hora necesarios. A veces hago vuelos contra el sentido de la tierra y logro controlar el mareo, pero sólo duran un rato. Trato de brincar pero la atmósfera es parte de la tierra. Mi doctor ha hecho un diagnóstico adecuado, me mareo porque la tierra gira. Pero no es un buen terapeuta. Ahora busco a otro geógrafo. Me han recomendado a otro. A ver si ese sí sabe.


7 comments:

jota pe said...

-- Tonatiux! Algo semejante me pasa, soy comunicologo y a veces siento que no me puedo comunicar con nadie! Maestro, no dejes de girar!

Jo said...

estas son cartografías y no pedazos!

MeaneyBloggea said...

Ay, por eso hay que comunicarse en círculos, han visto a los políticos? Y asi marean a los otros pero ellos no.

marichuy said...

El cuento es genial y el diagnóstico más: uno se marea porque la tierra gira a una velocidad ¿mayor que la del Lamborgini? Santa Madre, nomás de leer dicha velocidad, casi me mareé.

Saludos

Besos Jota-pechocho

PS Como terapeuta, quizá estaría mejor un matemático

malbicho said...

aparte de deleitarse con las letras, también las imágenes asombran... gracias jota pe, por traernos a este escultor

Refachadona said...

Con razón.... dime experto en geografía, porque de tanta vuelta no salgo volando? de verdad me dan muchas ganas... me ayudas?

dubdubcuentos said...

Ese estilo siempre ha sido magnífico. Hasta ahora nunca me he acercado a un cuento de Tona que no sea placentero.
Por cierto, hay un remedio para ese mal (el del personaje); irse a vivir a cualquiera de los polos, justo en el eje de rotación. Ahí la velocidad es mínima: sólo una revolución por día.