Wednesday, September 2, 2009

LAS ROSAS NO SE ENAMORAN DE LOS SAUCES

James Christensen

EMMANUEL PALACIOS

Se encontraba allí, tendido sobre el sofá, frente a la chimenea, con los pies estirados al fuego. Aquel hombre de cuarenta años estaba obsesionado con una sola idea: ¿por qué le había pasado eso? Su esposa se había ido de la casa apenas una semana antes. No sentía odio ni despecho. Sólo se preguntaba ¿por qué?

Trabajaba como contador en los edificios principales de la Tesorería. Rara vez se encontraba en su casa, pues la mayor parte del tiempo se la pasaba en el extranjero, ya fuera en Turquía, Rusia o Escandinavia. Unicamente se le veía en su hogar durante una semana, a pesar de que los viajes no duraban más de quince días.

En una de tantas jornadas le tocó en suerte ir a Italia. Permaneció ahí durante dos semanas, luego tres, hasta que cumplió un mes. Quince días más tarde llegó acompañado por una mujer por lo menos veinte años menor que él. La joven era en verdad atractiva: su tez morena le daba un aspecto italiano, junto con los ojos y el cabello oscuros. Era esbelta y bien torneada. No excedía los diecisiete años, pero semejaba ya una mujer adulta.

Al poco tiempo de su llegada se corrió la noticia de la boda. Toda la calle asistó. Mientras al marido se le veía encantado, su mujer no parecía rebosar felicidad. Al darme cuenta pensé: “así son todas las italianas”.

Pasada la celebración no hubo ninguna novedad. El iba a su casa raras veces mientras su esposa se quedaba sola. Entonces llegó el primer hijo. El marido frecuentó más su hogar al saber que su esposa estaba encinta, pero ella no parecía sentir ninguna emoción.

Constanza comenzó a salir al jardín de la casa. Jugaba día y noche con su hijo; sin embargo, lucía deprimida. Conforme pasaron los días, las diversiones en el jardín se hicieron menos frecuentes hasta que, luego de dos meses, ella dejó de acompañar al pequeño, a quien ahora cuidaba la criada.



El siseo de la soledad de la joven se hizo más intenso, hasta que una vez salió de nuevo al jardín en cuanto la oscuridad hizo su aparición. Se paseaba por todo el lugar en espera de alguien. El frío calaba hasta la médula, pero su infinita paciencia no cedía. En el momento en que estaba a punto de darse por vencida sintió que alguien la tomó por la cintura. Era su amante, de la misma edad que ella y, a diferencia de su marido, bien parecido: alto y rubio, de ojos y piel claros y, como todos los habitantes de la calle, lleno de dinero. Apenas se vieron se encontraron fundidos en un caluroso abrazo. Los labios disfrutaban igual que las manos. Permanecieron entrelazados sin querer abandonarse. Cuando arreció el frío, siguieron abrazados mientras buscaban, con la mirada, algún lugar dónde continuar su capricho.

Atravesaron la calle tomados de la mano e ingresaron al edificio en el que me hospedaba. Subieron apresurados la escalera y al llegar al tercer piso entraron en la habitación 240. Cerraron la puerta y corrieron el cerrojo. Apenas había terminado él de asegurar su intimidad cuando, al volverse, Constanza se le arrojó con las manos al cuello y lo besó, apasionada. Después llegaron las caricias. Ella se aferró con fuerza a su torso mientras él acariciaba su espalda como si se tratara de un reloj de arena al que se le acabara el tiempo.

Ambos cedieron al deseo. El paseó sus labios por el cuello y los hombros de ella mientras las manos, dulcemente, recorrían el cierre del vestido. La prenda cayó como un globo desinflado. El sintió como si una corriente eléctrica lo recorriera al ver frente a sí un cuerpo que parecía esculpido por Miguel Angel. La tomó de nuevo, con rudeza, por la cintura desnuda, y le brindó sus labios exaltados. Ella lo asió de los cabellos sin despegar un momento la boca. Terminó por alejarlo de un empujón y corrió hacia el lecho, donde se recostó mientras él caminaba quitándose una prenda a cada paso. Cuando el amor se extinguió, los dos amantes, exhaustos, cayeron dormidos apaciblemente, ella recostada sobre el pecho del otro.

La historia se repitió cada tercer día hasta que una tarde tocó Constanza a mi puerta.

Le pido que me escuche, usted que es tan buen amigo de mi esposo y que sé no contará nada.

Pase usted, pero tranquilícese un poco.

La llevé a la sala. El día era lluvioso y ella se había mojado durante el trayecto, le dí una toalla y una taza de café.

Supongo que habrá dormido mal las últimas noches comentó.

En efecto. Supongo que son los gatos del tejado.

La habitación quedó en silencio hasta que ella rompió en sollozos, sin poder articular palabra. Finalmente me dijo:

¡Soy la peor mujer del mundo, una adúltera, una irresponsable! ¡No merezco lo que tengo!

Se tiró al suelo, llorando de rodillas y con las manos en la cara. La levanté, sequé sus lágrimas y volví a sentarla en el sillón.

¿Qué es lo que ha hecho para juzgarse con tanta dureza?

La peor de las infamias. No tengo perdón de nadie.

Y de nuevo volvió a llorar sin consuelo. La abracé para que se desahogara. Cuando recobró la cordura le dio un sorbo al café y empezó a referir todo cuanto he explicado anteriormente. Me quedé asombrado. La mujer de mi amigo era una infiel sin remedio.

No le diga nada a mi marido.

Me pide usted demasiado: es mi amigo y, además, usted es su esposa.

–¿No haría usted lo mismo si estuviera casado con una vieja que, encima de todo, lo deja morir de soledad?

–¿Qué hay de su hijo? ¿Acaso no vale para usted nada?

Se parece tanto a su padre que cada día que lo veo me siento como una esclava de mi propia vida. Le quiero, es cierto, pero no como una madre entrañable. Aún soy joven como para convertirme en ama de casa.

Tiene usted en eso razón, pero, ¿vale la pena dejarlo todo por una aventura?

Usted no sabe cómo me siento. Es mejor vivir una aventura pasajera que hallarme prisionera a mis diecinueve años. Sólo prométame que no dirá una sola palabra.

Sus ojos buscaban protección en mí. Sin pensarlo le dije:

Se lo prometo.


Se marchó luego de escucharme. La acompañé hasta la entrada del edificio, le dí mi paraguas y la vi alejarse. Desde el marco de la puerta alcancé a percatarme de que se volvía hacia mí llena de satisfacción.

Un mes después, por la noche, salió al encuentro de su amante con dos maletas y un carruaje silencioso en la entrada de la puerta. Se alejó de la casa, de la calle y de nuestras vidas. El marido la buscó durante meses por toda la ciudad, en vano; luego de la tragedia comenzó a frecuentarme más. Con el corazón destrozado me preguntaba por qué se había ido. No tuve corazón para decírselo. Hoy, diez años después, se le sigue viendo sentado frente a la chimenea, asomándose a la ventana al escuchar que un carruaje pasa por su casa. La decepción hizo que perdiera el trabajo. Su hijo le fue cedido a una tía suya que vivía en Suiza.

Hoy vive solo y suele ir a mi casa una vez a la semana. Yo aún no he roto mi promesa. Y en cuanto a Constanza, lo último que supe es que vive en la isla de Sicilia, casada y con cinco hijos.

30 comments:

Anonymous said...

Para mi gusto, un texto que corre espléndidamente, narrado en un estilo muy acorde con el tema y centrado en una aguda paradoja. Felicidades, Emma.

Y.

educavent said...

Como un simple lector, creo que nos hace reflexionar sobre nuestras vidas y relaciones familiares. Ignoro si es lo que el autor busca, pero ese efecto me produjo.
Me tomé la libertad de twittearlo.
Un abrazo

Anonymous said...

Por cierto, olvidé decir que eres un gran escritor. Y muy joven. Recuérdalo siempre.

alexis maquina said...

ps mi kerido emma
nu mames weeeeeee
eres la netha
con ese cuentho
la ironia del asunto
es verdaderamenth3
xingona
y ps ferlicidades
we
de k ya stas publikndo
la netha.
pero como dijimos ayer we
algun día la fama nos llegara
y una casa con muxo pomo y muxos faros son filtro
jejejeje
xido krnal
eres bn a thoda madre.
camara
y nuevamenthe felicidades

Anonymous said...

emaaa
felicidades estoy asi bien contenta y orgullosa de ser tu amiga que bien ya iremos a celecrar

felicidades

marichuy said...

Qué cosas son esos misterios del amor, verdad?

Creo que en el fondo, él debía esperar que algo así sucediera. Demasiada juventud y fogosidad, a los 19 años; demasiada ausencia. No justifico pero así es. La soledad duele y a veces, uno no es los suficientemente fuerte para aguantar

Un muy buen texto, gracias

Besos para ti, Jota-pechocho

Jolie said...

creo que ultimamente lasincronía se hace presente entre la soledad desolada de la qu etanto huyo y me sumerjo y lamentarme ramplonamete de la compañia que no puedo disfrutar teniendola casi enfrente

... ay si.. ando rarita mi jota pe

:X

Anonymous said...

¡Muchas felicidades! En verdad sorprendete, gratamente sorprendente. Da alegría el saber que existe el interés en jóvenes cómo tu, por hacer las cosas bien desde el inicio. Qué estos comentarios sean un gran aliciente para continuar...

Anonymous said...

emannuel:
¿que puedo decirte que no te hayan dicho antes? PERDON POR MATARTE!!!!!!!!, jjeje este...pues sinceramente creo que eres de lo mejor del taller, me encantan tus textos y por supuesto tu manera de ser, eres una persona que jamas olvidare. Espero que me mates en alguno de tus textos, seria un honor para mi!!!!, sinceramente y aunque no hablamos mucho, te deseo todo lo mejor y se, que esta no sera tu última publicacion!!, me siento orgullosa de ser tu compañera!!!!!

atte: rosaura XD tu fan numero 1!!!
pd: perdon por matarte, es que tu nombre me gusta y por eso lo puse!!!

arena said...

Infiel....¿qué es la infidelidad? ¿qué es serle fiel a otro? Ella tomó la decisión de serle fiel a su deseo... al amor...a la pasión! No se trataba de una aventura...sino de su felicidad...de darle sentido a su vida.

En contraste, el marido vive lamentándose.....y preguntándose el motivo del abandono de ella. Las personas no abandonan, uno es quien se abandona a sí mismo.... y en todo este cuadro...un solo testigo....un solo conocedor de la verdad...

Lindo cuento Emmanuel
Felicidades

Itz said...

Emanueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel
Hola =D creo q ia ni m recuerdas xD pero bueno, solo paso aki a alagarte y elevar tu narcisismo... ok no pero en serio eres genial, spero q sigas scribiendo para q un dia t vea n una firma d libros y m des una dedicatoria decente y la pueda vender n ebay ya q seras famoso cotizado xP

Anonymous said...

Leo este cuento y quiero imaginar al autor. Sea como fuere, la historia que ofrece es muy buena... creo que aunque en algunos detalles puede pulir más su estilo, en general es muy agradable la descripción que hace de cada momento.
Felicidades.

Anonymous said...

El autor tiene 16 años, ¿te lo imaginas?

Anonymous said...

Un hombre que buscaba alejar la soledad de su vida... y él mismo la atrajo... Vaya paradoja! Felicidades por tanto talento!

MMaldini

María José said...

Felicidades muchacho! Ya sabes que este cuento me gusta mucho, sobre todo por cómo está narrado, eres realmente bueno en lo que haces y a pesar de que sea muy "Ibargüengoitia" a mi me parece insuperable [tenía qué decirlo xD xD]
Felicidades!

Majo ~

[Lo de Ibargüengoitia era broma, a veces tenemos la mala suerte de que otros se nos adelanten...Pero, siempre puedes superarlos]

La Maga said...
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Anonymous said...

emmanuel:
Perdoname por escribir de nuevo, pero era necesario de cirte esto: jamas e conocido a una persona como tu, tan seria, refinada, una persona que es increible, el mundo necesita a personas como tu Emma, de hecho en esta "familia" que emos ido creando, tu eres como una figura paterna para mi, o un hermano que nunca tuve, sinceramente me siento ORGULLOSA de estar contigo. Atte Ross

LUMPENPO said...

El cuento está bien en general, me parece que podrías aplicar economía de palabras en algunas partes para darle fluidez. Los motivos de la infidelidad son como muy comunes y el final menos sorprendente. Empiezas bien, directa, sin prisa. Apresurada cuando llega el amante y la toma por la cintura, ¿cuándo apareció? ¿así nomás? este punto podría ser interesante si le das una bienvenida a escena, un previo.El final, tal vez con una reflexión llegadora ("La Tregua" de Benedetti, es fuerte en ese final con reflexión y todo). Disculpa este comentario disonante, el cuento no está mal, me gusta, sólo le falta un poco de atención.

Anonymous said...

Yo veo una narración escrita con un tono del siglo XIX... suena a que era la intención del autor... De veras eres tan joven? Sorprende que a tan cortaedad te puedas meter en un personaje adulto y amargado. Ojalá sigas escribiendo. Tienes profundidad y buena madera para esto.

Luis Meixueiro

jota pe said...

-- Emmanuel, felicidades por tu texto, sinceramente te felicito porque sabes que desgranar una historia significa abonarla, verla crecer y saborear sus frutos, excelente leccion que nos haz dado, gracias!

Elle Lawliet said...

Awwwwweeeeeeeeeevvvvvvvoooooooooooo
Eres el nex que chido Emma ojala y sigas escribiendo asi y aunque es berdad que el umor segun yola. para ti serias un segundo...
a mì me gusto `mucho el cuento del panadero y los maria.
Ojala y salgas de tu bache de escritor yo tengo un dia que sali de este, y se siente bien ojete estar en el.

bueno ps ojala y sigas escrib.

Adios Emma
y aber si nos abentamos yo mi brother y thu la historia de Mich.
ja, ja, ja.

Anonymous said...

Pues muchas gracias a todos por sus comentarios me dan una razòn màs grande para seguir escribiendo. A pesar de que las criticas hayan sido buenas o malas las agradezco de todo corazòn pues se que buscan mejorar el talento de nosostros (posiblemente futuros escritores) muchas gracias y espero seguir contando con sus comentarios
Emmanuel

Aurore Dupin said...

Las mujeres italianas son diosas encarnadas... pero para apreciar los augurios divinos hay que tener fe.

eleni said...

chico,sabes que siempre tendras mi apoyo en esto y felicidades.Honestamente tienes mucho talento y me alegra que percigas lo que quieres,buena historia.

Marian said...

Emma, a palabras necias, oidos sordos.Las criticas nos ayudan a crecer, no te me apachurres, una palabra JAMAS te definira como persona o escritor, definitivamente eres LO MEJOR DEL TALLER,eres escritor de la talla de cualquiera que este a qui, sinceramte te digo, TE QUIERO MUCHO Y CUENTAS CONMIGO.

Atte: rosura

PD : se te extraño much en el taller hoy!!! :(

Marian said...

jeje es ROSAURA no rosura jajaja es que mi compu anda mal :(

Anonymous said...

Querido Emannuel, de las críticas se toman lo que te sirva y lo que no, sólo hazlo bolita y tómalo lejos, a veces uno aprende de las maneras más difíciles y duras, pero lo importante es que aprende, y estoy segura de que a pesar de los comentarios necios o fuera de lugar tú seguirás siendo igual de talentoso, y mejorarás.

Con cariño.
Majo ~

theraspberryclub said...

Emmanuel... tu sabes que eres genial escribiendo,lo sabias desde la secundaria,que bueno que te animaste a hacerlo.Felicidades por tu creacion es genial.Te vere despues, espero.

Elle Lawieth said...

no the precipites
tu tranki
los de aka arriba nu saben lo k es un cuentho de verdad yo pienso k es muy beuno y uno de los mejores
aparthe del panadero
k as escrito.

La Maga said...
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