Saturday, January 3, 2009

PEDRO CLAVER HERNANDEZ GARCIA o GARCIA HERNANDEZ, DEPENDE



Pedro Claver

Me llamo Pedro Claver. Claver no es apellido. Luego agarran y me dicen, Pedro Cliver o Cleiver y se quedan extrañados. Un día cuando recogí mi pasaporte la bruta que los entrega comenzó a bocear "Mr. Cleeeeivar... Mr. Cleeeeivar". Y yo como idiota sin saber que se referían a mí. ¡ Pero si tú estas bien morenote!, ¿a poco eres extranjero? Y ya les explico que nel. Soy más mexica que el cactus, digo que el cactus mexica porque también hay cactus gabacho. Claver es mi segundo nombre, mis apellidos son Hernández García, aunque yo pongo primero García y luego Hernández porque quiero más a mi madre que a mi padre. Eso me ha dado algunos problemas de diversa índole. Desde el clásico "¿cómo que quieres más a tu madre, eres edípico?", hasta problemas más importantes del tipo legal de la subespecialidad laboral, eso de que no me pagan un cheque en el banco porque dice Pedro Claver García Hernández y soy Hernández García. Pero la solución no es que quieran más a su padre, sigan queriendo más a su madre, pero nomás hagan de cuenta que el orden no importa y para que no haya fijón acá lo dejamos como está en mi acta y cuando me vayan a pasar mi cheque por ser re buen escritor no se me equivoquen. Sí, ya han de andar diciendo unos que ni soy escritor, pero si lo soy, neta, prometo no defraudarlos. Ay sí, noooo.

Nací el 9 de septiembre de 1988, por eso precisamente me llamo Pedro Claver. Mi madre es muy católica y me dio nombre según el santoral como se acostumbra en mi tierra. Mi madre se llama Hortencia García García y mi padre Juan Hernández Hernández. Los dos tienen su apellido duplicado, muy útil porque no tienen que andar pensando en a quién quieren más. Lo chistoso es que creo que por eso llegué junto con un gemelo. Ja, llegué con duplicado también. Ay sí, nooo. Eso se lo aseguró el médico a la que quiero más que a mi padre unos días antes de que naciéramos. El doctor le dijo, nacerán el 9. El problema es que como mi madre dijo que mi hermano se tenía que llamar Pedro Claver porque nacería el mismo día todos le dijeron que estaba loca, que no, que cómo crees, que los van a confundir. Y tuvo que intervenir mi padrino, diciéndole:

- Oye Horte, no seas bruta, no le puedes hacer eso a tu hijo, mejor dicho, a tus hijos. Se tienen que llamar diferente.
- No, se llamarán igual.

Pues mi madre no entraba en razón así que mi padre fue rápido, bueno lo que él le llama rápido, que de pronto hasta le permite el tiempo para obligarlo a tener alguna otra casita por ahí, pero fue a la velocidad que pudo a la Comisión de Derechos Humanos y llegó un señor con un cuadernito y unos dibujos indicándole que los niños tenían derecho a un nombre. Mi madre se quedó viendo el cuadernito y le dijo:

- Tarado si sí sé leer.
- Oh, oh... lo siento, no quise ofenderla. Es que me están diciendo que no comprende que sus hijos deben tener nombres diferentes aunque ninguna ley lo estipule, no lo estipula porque es algo que se considera obvio.

Nada sirvió, sólo cambió su opinión hasta que llegó el padre Ollay y se lo suplicó de rodillas, diciendo que él sólo se ponía de rodillas frente a Dios y frente al Papa, pero como nunca había logrado estar frente al Papa porque al parecer era más inalcanzable que Dios, frente al cual sí había estado en numerosas ocasiones, sólo se arrodillaba frente a Dios y ese día frente a ella. 

Al final mi madre aceptó y mi hermano salió victorioso llamándose Nicolas, que significa victorioso. No, no, no Nicolás, Nicolas. Hay errores que duran un día y otros toda la vida, pero significa lo mismo. Pero ella puso una condición.

- Doctor, ¿a qué hora nacerán?
- Aún no podemos saber eso.
- Cuánto tiempo le lleva a uno y luego al otro en nacer.
- Bueno, el primero puede salir más lento, digamos en unos seis minutos, quizá un momento de contracciones en el peor de los casos, pero luego el segundo nace más rápido en uno o dos minutos, según mis estimaciones por posición y forma.
- ¿Me haría un regalo doctor?
- Si no es muy caro claro que sí.
- Por favor, que uno nazca a las 11:58 y otro a las 12:01 para que se llamen diferente.
- Oiga pero... es que eso...
- Sí se puede doctor. Yo no sé nada de nada como usted sabe, sólo sé que usted sabe porque mi comadre que sí sabe me dijo que sí se puede.
- ¿Y su comadre quién es?
- Mi comadre es comadrona.
- Pues ... técnicamente es posible pero no sé si éticamente lo sea.
- ¿Prefiere que dos niños lleven el mismo nombre toda su vida? Bueno, cuando me reclamen les diré que fue culpa de usted.
- Lo intentaré pero no le aseguro nada. Además tiene que ser esto como natural, no vaya a estar diciendo que yo le ayudé a esto porque me pueden sancionar por esto y esto... bueno usted sabe.
- Cuente con ello querido doctor.

Llegó el día. Empezaron desde temprano las contracciones pero el doctor le ayudó con medicina a retardar el parto. Al fin, después de mucho esfuerzo lograron que saliera. Pero dicen que mi hermano venía agarrado de mi pie y se quería salir unos minutos antes. Así que tuvieron que soltarle la mano, como diciéndole, pérese usted todavía no. En el mismísimo momento que fue posible sacaron a mi hermano, justo al otro día. Día de San Nicolás, que significa victorioso.

Luego crecimos de manera muy diferente, él es un poquito más negro que yo, por eso a mí me dicen el güero, qué jalados, y dicen que es el que tuvo más tiempo para cocerse, de ahí en fuera hagan de cuenta que somos la misma persona. Dicen que las personas que tienen gemelos como que ya lo traen en la sangre, eso de traer más gemelos, genéticamente susceptible, dice mi doc. Tenemos otras hermanas que también son gemelas. Pero al contrario que yo con mi hermano, que somos casi idénticos, ellas no, siempre se pelean y son completamente diferentes. Yo descubrí que es por que mi madre tuvo que repetir la operación de desfasar los nacimientos. Pero esta vez Juana nació el 23 de octubre y es una ternura, la mujer más justa y linda del mundo, ya hasta se casó. En cambio, María Antonieta es de un día después, del 24 de octubre, y es una mujer de desconfiar, que nunca se le ha acercado valiente alguno, bueno ni las moscas. 

Lo que pasa es que Juana es libra y Antonieta escorpión. ¡Lo que significa unos minutos de diferencia! 

En agradecimiento a tantos hijos mi madre le regaló a la iglesia el pedazo de terreno que me había dejado mi abuelo. Yo le dije a ella que no podía regalar cosas que no eran suyas, y me dijo que sí podía enseñándome cómo venían las escrituras. Cuando le dije al padre que no fuera gacho, que no aceptara, el maldito me dijo: "pero si eres Pedro, hijo, que significa Piedra, la piedra sobre la que Dios puso su iglesia". El aberrante me puso su mano sobre el lomo como si me tratara de inspirar ternura. Por eso no creo en la iglesia, aunque me llame Pedro. Por eso digo, soy Pedro, pero también soy Claver. Así que la otra vez me clavé unas limosnas de la vending machine de la iglesia, que yo les llamo prayding machine, esas cajas de cristal donde ponen santos para que uno meta dinero. Y a los dos o tres días se aparece el sacerdote con una maletita y luego lo vemos en la cantina con sus cuates. Pero últimamente como que los santos se han fijado de sus mañas porque habiéndome dado el oficio cerrajero, le han quitado dinero a los ricos para dárselo a los ganadores del reino del cielo.

Las fiestas de cumpleaños siempre fueron un problema porque mi madre sigue las reglas fielmente y a cada quien le hacía su fiesta. Así que teníamos una fiesta el 9 y otra el 10 de septiembre. 

Con dos pares de gemelos y otros tres hermanos, mi familia siempre fue muy pobre y yo de hecho he mantenido la tradición. Dicen que debemos ser nobles a nuestras costumbres. Mis otros tres hermanos son todos muy bien parecidos. La mujer es modelo y los otros dos chavos siempre tienen unas novias muy bonitas. Yo les digo que ellos tendrán unas muy bonitas pero yo me cargo unas bien buenotas. Mi madre siempre ha dicho que porque los dobles se los dio Dios feos y los que venían solitos tan guapos. Uff. Pero eso sí, soy muy trabajador. Menos cuando me meto al internet en que puedo desperdiciar tres o cuatro horas y luego me siento muy mal. Yo trabajo aquí y allá. He sido albañil, plomero, cantautor (en los camiones), policía pero no me gustó y otros tantos oficios, sin hablar del de cerrajero que más bien es hobbie. Acabé la primaria y la secundaria con muy buenas notas. Luego estudié el primero del bachiller, pero me salí por que tengo que trabajar. No soy muy preparado pero leo mucho. El último trabajo que tuve hasta hace un mes fue el de repartidor de refresco. Soy de esos que van colgados atrás del camionzote. A veces cuando me aburría iba leyendo mi librito. Con una mano sostenía el libro y con la otra me agarraba del tubo. Mis compañeros me decían el sabiondo. Dicen que para qué leo si para eso está la tele. Pero la verdad es que no puedo ver la tele porque me lastima mucho los ojos. Me dedico a trabajar y los fines de semana salgo a lugares cercanos que sean baratos y en mis ratos libres leo. Hasta hace unas semanas me dijo mi padrino al que sigo respetando mucho, que por qué no escribía mis aventuras. Porque siempre tengo aventuras en el trabajo. Y fue que escribí mi primer cuento. El de repartidor es un trabajo divertido, pero me corrieron por recorte presupuestal. Y ando buscando trabajo, así que, no lo tomen a mal ni me estoy anunciando que se hacer de todo, bueno de todo lo permitido, ni tampoco quiero abusar de su confianza, pero si saben de algo me dicen, porque la crisis está re fea, no sean cábulas. Hasta si quieren de gerente... ay sí, noooo.

4 comments:

jota pe said...

-- mi guen Peter, genial maaaessstro!!!! Si no le echo porras yo pues quien? Ay si, noooo?

A said...

Ay...que bonito empezar la tarde con una lectura como esta.

GRACIAS!
Has leido a oscar de la Borbolla?

besos gemelos
A.

jota pe said...

-- hola A, el cuento es de mi amigo Tonatiuh pero creo que el y el buen Artu todavia no le agarran la onda al blog y tal vez no saben que aqui se ponen los comentarios (que pena); por mi parte, a Oscar lo he oido mencionar pero para ser honesto no lo he leido, alguna obra recomendable de el?

Anonymous said...

Ya le agarre la onda al blog. Es que como soy de la generaciòn x solo se tachar opciones.

El Oscar de la Borbolla es chido. Lo que mas me gusta y me impresionò muchos años, y atesorè, fueron las vocales malditas.

Meaney